miércoles, 25 de diciembre de 2013

La nobleza entre los 100 españoles más ricos

Forbes, la publicación especializada en el mundo de los negocios y las finanzas, revelaba en su número de noviembre la lista de los 100 españoles más ricos, algo nunca antes hecho en este país. El método para elaborar el listado, según revela la revista, se basó principalmente en la consulta de la documentación que custodia el Registro Mercantil y la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Al ser confidenciales, las declaraciones del IRPF y del Patrimonio no han podido ser empleadas en esta investigación. Es por ello que Forbes considera que "en algunos casos el patrimonio de todas las personas y familias de esta lista podría ser superior".

Son escasos los titulados que aparecen en la relación confeccionada por Forbes, lo cual contrasta fuertemente con la situación de predominio absoluto en el plano económico de la que gozó la nobleza española hasta el primer tercio del siglo XIX, cuando empezó a ser desplazada por una burguesía cada vez más rica e influyente, que en muchos casos pretendió, en un intento por darse brillo, entroncar con los viejos linajes del Reino o que le fueran otorgados títulos nobiliarios. Pese a todo, durante la Restauración todavía algunas de las grandes familias aristocráticas consiguieron mantener la pujanza de antaño.

La primera noble en aparecer en la lista de Forbes es Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, duquesa de Alba, que ocupa la octava posición con una fortuna estimada en 3.000 millones de euros. Esta suma tan elevada se justifica por las propiedades inmobiliarias y por la inmensa colección artística de la familia.

Cayetana Fitz-James Stuart y Silva (Foto ABC)

En el decimosexto puesto está Alicia Koplowitz y Romero de Juseu, marquesa de Bellavista, con 1.750 millones de euros gracias a los valores bursátiles que posee en Acerinox y a su sicav Morinvest.

Alicia Koplowitz y Romero de Juseu (Foto El Economista)

La hermana de la anterior, Esther Koplowitz y Romero de Juseu, marquesa de Casa Peñalver y máxima accionista de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), se encuentra en el puesto 41 con 950 millones de euros. Recientemente se ha visto obligada a desprenderse de casi un 4% de sus acciones en FCC para poder hacer frente a una deuda contraída con BBVA y Bankia

Esther Koplowitz junto a su hija Alicia Alcocer Koplowitz (Foto Forbes)

Por último, el número 69 de la lista lo ocupan Felipe Benjumea Llorente, presidente de Abengoa, y su familia. A los Benjumea se les estima una fortuna valorada en 600 millones de euros. El hermano mayor de Felipe, Javier, posee un importante paquete accionarial dentro de la compañía y es marqués de la Puebla de Cazalla. 

Javier y Felipe Benjumea Llorente (Foto EFE)

En la lista también aparecen los cónyuges de varios titulados, como es el caso de Emilio Botín Sanz de Sautuola y García de los Ríos, marido de Paloma O'Shea y Artiñano, a la que el rey Juan Carlos le concedió el Marquesado de O'Shea en reconocimiento a su "generosa contribución (...) a la promoción de la cultura musical en España mediante la puesta en práctica de brillantes iniciativas de mecenazgo". Al presidente del Banco Santander la revista le asigna un patrimonio de 1.600 millones de euros y lo sitúa en el decimoctavo lugar.

Emilio Botín y Paloma O'Shea en la boda del príncipe Felipe (Foto ¡HOLA!)

Otro ejemplo es Isabel Castelo d'Ortega y Cortés, presidenta de Ocaso Seguros y viuda de Ángel de Mandalúniz y Uriaete, marqués de Taurisano. Forbes le adjudica un caudal de 700 millones de euros que la sitúa en el número 56 de la lista. Su hija, Isabel Elena de Mandalúniz y Castelo d'Ortega, actual marquesa de Taurisano, está casada con Cristóbal Colón de Carvajal y Gorosábel, duque de Veragua. 

Todas estas cifras, a pesar de los esfuerzos de los redactores de Forbes por ajustarlas lo más posible a la realidad, son en ocasiones bastante difíciles de admitir. Cuesta creer, por citar un caso, que la fortuna de la Duquesa de Alba supere a la de Emilio Botín o Juan Abelló, especialmente cuando Cayetano Martínez de Irujo reconocía recientemente que las finanzas de la Casa de Alba no pasaban por su mejor momento

Como apunte final, el hecho de que únicamente aparezcan cuatro titulados y los consortes de otros dos entre los 100 españoles más ricos viene a demostrar que la nobleza, como clase social, ha dejado de ejercer el poder económico que hasta no hace demasiado monopolizaba, a pesar no obstante del importante patrimonio del que un gran número de aristócratas siguen disfrutando.

martes, 24 de diciembre de 2013

Tres murillos con pasado ducal

La aparición de obras españolas de autores de primer nivel en las subastas internacionales suele generar siempre una gran expectación, especialmente cuando proceden de importantes colecciones privadas. En el caso de la venta organizada por Sotheby's el día 4 de este mes de diciembre, Old Masters & British Paintings, el interés se centró en las catorce pinturas que se subastaban por orden de la administración concursal que se hizo cargo de Fórum Filatélico tras su intervención judicial en 2006.

Entre los lotes sacados a remate se encontraban tres lienzos que anteriormente habían formado parte de colecciones de la aristocracia española, todos ellos firmados por Bartolomé Esteban Murillo

El primero y el más importante, un San José con el Niño, se valoró en entre 400.000 y 600.000 libras esterlinas, obteniendo un precio final de 698.500. Colgó en las paredes de la galería de la Duquesa de Aliaga, de donde posteriormente pasó a la del Marqués de Bermejillo del Rey. En 1943 ya se encontraba en la residencia bilbaína del banquero Félix Fernández Valdés (también dueño del retrato que Goya hizo de Joaquina Téllez-Girón y Pimentel, marquesa de Santa Cruz).

San José y el Niño por Murillo (Foto Sotheby's)

Los otros dos cuadros forman pareja y representan al Ecce Homo y a la Virgen Dolorosa. Únicamente se conocen otras tres parejas más de este tipo que salieran del pincel de Murillo, encontrándose una de ellas en el Museo del Prado (con los números de catálogo P00965 y P00977). La pareja subastada por Sotheby's originalmente perteneció a los Duques de Frías, siendo vendida por sus descendientes en el año 2000 y entrando en la colección de Fórum Filatélico en 2003. En esta ocasión, con un precio estimado de entre 200.000 y 300.000 libras, no encontró comprador, quedando desierta la puja. 

Ecce Homo y Virgen Dolorosa de Murillo (Foto Sotheby's)

lunes, 23 de diciembre de 2013

Se busca marqués del Casco Vello

Le costaría dinero y pleitos. También, buscar algún lejano parentesco con el militar decimonónico Pablo Morillo. Pero usted, amable lector, podría convertirse en Marqués del Casco Vello. Porque, al menos, cuenta con una remota baza para conseguirlo: el título nobiliario acaba de cumplir 51 años vacante. Nadie, desde 1962, ha vuelto a ser Marqués de la Puerta de la Gamboa, que es la denominación exacta del título.

Puedes leer la noticia completa en el siguiente enlace:


En España abundan los títulos nobiliarios que, una vez muerto el último poseedor y pasados cinco años desde el óbito, nadie reclama o que, en caso de que alguien haya solicitado suceder al mismo, se ha rechazado su petición por no cumplir con todos los requisitos necesarios. Son los títulos que se consideran caducados, como es el caso del Marquesado de la Puerta, otorgado a Pablo Morillo y Morillo por sus éxitos militares en América durante las guerras de independencia (la denominación del marquesado según diversas fuentes hace referencia a la Tercera Batalla de la Puerta o Batalla del Sémen y no a la derruida Puerta de Gamboa, como cita el artículo), cuyo último titular fue Aníbal Morillo y Pérez, que heredó el marquesado en 1886 y falleció en 1929. Posteriormente su sobrino intentaría obtener el título, pero al morir en 1962 el proceso quedó suspendido. 

Hasta el año 1988 cualquier persona que hubiera podido acreditar su parentesco con uno de los titulares del Marquesado de la Puerta habría estado en disposición de iniciar los trámites de rehabilitación y, finalmente, suceder en el mismo sin importar cuántos años hubieran transcurrido entre la muerte del último titular y el inicio de la rehabilitación. 

Gracias a esta disposición legal se pudieron rehabilitar durante años títulos que llevaban incluso varios siglos caducados, siendo algunos de estos casos los que siguen:

-En 1895 José Antonio Azlor de Aragón y Hurtado de Zaldívar, duque de Villahermosa a la muerte de su padre en 1919, obtuvo el Ducado de Luna, concedido en 1495 a Juan José de Aragón y Sotomayor, único poseedor del ducado. 

-En 1902 era Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, duque de Alba, quien recuperaba para sí el Ducado de Arjona, concedido en 1430 a Fadrique de Aragón, también único poseedor del mismo por habérsele confiscado a causa de sus intrigas políticas.

-En 1985 María del Pilar Paloma de Casanova y Barón, por aquel entonces condesa de Cabra, obtuvo el Ducado de Baños después de que su anterior titular falleciera en 1780. 

-En 1986 el Ducado de la Palata fue rehabilitado por María del Pilar Azlor de Aragón y Guillamas, duquesa de Villahermosa, tras más de ocho décadas de vacancia, habiendo sido la última titular María del Carmen Azlor de Aragón e Idiáquez, muerta en 1905. 

Cuando a mediados de los 80 se destapó una trama dedicada a la falsificación de documentos con el fin de obtener de manera ilícita títulos caducados, se acabó por restringir la rehabilitación de los mismos. Para ello, mediante el Real Decreto 222/1988 y debido a "la necesidad de dar mayor seguridad a la documentación aportada por los interesados para la obtención de las mercedes nobiliarias por la vía de la rehabilitación, así como la necesidad de limitar la mencionada vía a supuestos excepcionales", se limitó a 40 años el periodo por el que un título podía permanecer caducado (a lo que hay que sumar los cinco años que debe un título quedar vacante antes de considerarse caducado). Pasadas esas cuatro décadas el título ya no es posible rehabilitarlo y queda caducado de manera perpetua, tal y como ocurre actualmente con el Marquesado de la Puerta, cuya utilización a día de hoy no es legal por haber sido excedido sobradamente el plazo de 40 años límite para su rehabilitación.

Aníbal Morillo y Pérez (Foto RAC)

jueves, 19 de diciembre de 2013

Fallece el Marqués de Rafal (G. de E.)

El pasado día 7 de diciembre, al hablar alrededor de las 13 horas de la mañana con mi estimado amigo Juan Gualberto de Balanzó y de Solá, me trasladaba el fallecimiento el día anterior (6 de Diciembre) en Barcelona del Excmo. Sr. D. José María de Quadras y de Caralt, Conde de Sant Llorens de Munt, Caballero Gran Cruz de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Recientemente fue distinguido por el Cardenal Gran Maestre de la Orden, con el título de Lugarteniente de Honor de la Lugartenencia de España Oriental. Pérdida muy sentida, y sobre todo en el Capítulo Noble de Aragón de quien tan buen gobierno hiciera del mismo. Sin embargo, horas después me comunicaba mi madre una terrible noticia que nadie esperábamos, pero que sabíamos llegaría. Dicho día, alrededor de las 17 horas, fallecía en  Madrid, Don Santiago Pardo Manuel de Villena y Berthelemy, de Egaña,  Marqués de Rafal, y en su día Marqués de Villa Alegre de Castilla y Marqués de Valdesevilla (estos dos ya en manos de dos de sus hijos por distribución del titular).

El obituario íntegro en este enlace:


Tras el reciente fallecimiento de Santiago Pardo Manuel de Villena y Berthelemy, marqués de Rafal, Luis Miguel García y Lozano de Rocamora, amigo y persona cercana al finado, rememora los principales hechos de su biografía para Numen. Sobresale en ella su compromiso permanente con la Historia, materializado a través de la Fundación de Casas Históricas y Singulares, en la que detentaba el cargo de presidente de honor,  y el estudio constante del pasado familiar. 

Enorme pérdida la que se produce con la partida del Marqués de Rafal. Descanse en paz.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Diputación financiará la digitalización de fondos de la Casa Medina Sidonia y su promoción cultural y turística

La Diputación de Cádiz financiará con 60.000 euros la digitalización de fondos bibliográficos y documentales del archivo general de la Casa de Medina Sidonia, además de promocionar el valor cultural y turístico del complejo del Palacio Ducal de los Guzmanes, sito en Sanlúcar de Barrameda. Esta aportación económica se regula en un convenio que han suscrito el presidente de Diputación, José Loaiza y la titular de la Fundación Casa Medina Sidonia, Lilliane Dahlmann.

Accede a la noticia entera aquí:


Nuevos horizontes para la Fundación Casa Medina Sidonia después de la firma de un acuerdo entre la misma y la Diputación de Cádiz. Mediante dicho convenio la Fundación, depositaria de los bienes que le legó en vida Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura, obtendrá 60.000 euros de subvención para la digitalización de los fondos documentales que en ella se custodian (más de seis millones de legajos). También se promoverá desde la Diputación el valor turístico que representa para la provincia el patrimonio histórico-artístico de la Casa, compuesto por el palacio de Sanlúcar de Barrameda, la hospedería aneja y el archivo de la familia. 

Sin duda alguna una excelente noticia ésta, sobre todo en tiempos de dificultades económicas como los actuales, en los que las reducciones de los presupuestos destinados a temas culturales están a la orden del día. 


Un libro pone fin a la leyenda que persigue al Gran Duque de Alba

El gran duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo (1507 - 1582), fue uno de los más brillantes generales y estrategas de su época, un servidor leal de la Monarquía Hispánica y una gran figura histórica europea, aunque también tiene su lado oscuro, ya que protagonizó la represión de los levantamientos en Flandes y ello le valió en Holanda el sambenito de la leyenda negra, una demonización que pesa sobre su fama desde entonces. Afortunadamente, el estudio del pasado nunca se detiene.

El artículo entero en el siguiente enlace:


Nuevo libro de la editorial holandesa Karwansaray Publishers sobre Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel: Alba. General and servant to the Crown. Este último trabajo de investigación sobre del tercero de los duques de Alba de Tormes aparece con la intención de romper el mito que rodea a su figura desde que fuera nombrado por Felipe II gobernador de los Países Bajos entre 1567 y 1573. 

Resulta tremendamente positivo que los historiadores, que en el caso de este libro son 16 los que han participado, hagan esfuerzos por revisar y actualizar constantemente los estudios a la luz de las nuevas fuentes documentales, especialmente cuando se trata de analizar a personajes tan controvertidos y con una imagen tan distorsionada como la del Gran Duque de Alba.

Portada del libro (Foto Karwansaray Publishers)

martes, 10 de diciembre de 2013

El Duque de Medina Sidonia se avergüenza de la expulsión de los judíos y les pide perdón

El Instituto Cervantes albergó ayer un solemne e histórico acto por el que el duque de Medina Sidonia pidió perdón públicamente a la Comunidad Sefardí de Gibraltar por la expulsión de los españoles de religión judía en el Siglo XV. "En mi nombre y en el de mi familia pido perdón públicamente y que sirva de desagravio de unos hechos de los que me avergüenzo", dijo Alonso González de Gregorio y Álvarez de Toledo, que suscitó un sonoro aplauso en la sala. 

La noticia completa en este enlace:


Cinco siglos después de ser expulsados por Enrique Pérez de Guzmán y Meneses, duque de Medina Sidonia, los sefardíes de Gibraltar han recibido con especial agrado las disculpas que Leoncio Alonso González de Gregorio y Álvarez de Toledo, actual duque de Medina Sidonia, les ha transmitido en una emotiva ceremonia celebrada en el Instituto Cervantes del Peñón.

En su discurso, el Duque de Medina Sidonia expresó lo siguiente:

"Soy el primer duque de Medina Sidonia que vuelve oficialmente a Gibraltar más de quinientos años después de que este histórico enclave saliera definitivamente del señorío de mi casa, en 1502, tras su cesión a sus señores naturales, los Reyes de España.

Este tránsito estuvo marcado por los hechos del segundo duque de Medina Sidonia, que contravino los naturales valores de lealtad y justicia naturalmente asociados a la idea de nobleza, al defraudar gravemente los firmes compromisos contraídos con los judíos conversos de Córdoba asentados en Gibraltar, causando con ello gran daño a muchos inocentes ante cuyos descendientes, sentí la ineludible necesidad de pedir verbalmente público perdón.

Ante la Comunidad Sefardí de Gibraltar, heredera moral y en muchos casos genética de aquellos conversos andaluces que en 1474, huyendo de los crueles progromos desatados en Andalucía, acudieron a refugiarse en esta ciudad, siendo apenas dos años después expulsados por su otrora benefactor, mi antepasado, causándoles con ello irreparables daños morales y materiales, me presento en su nombre, en el de la casa Medina Sidonia y en el mío propio, para expresar solemne petición de perdón, no sin señalar que este segundo duque hubiera sin duda aducido en su defensa, que salvó a los conversos de una segura muerte concediéndoles un caro refugio y tal vez, añadido después otras razones personales y políticas que hubieran alejado de él el agravante de la premeditación que algún historiador le imputa, pero en ningún caso hubieran logrado eximirle de la grave responsabilidad que por justicia histórica, hoy en su nombre reconozco".

Un acto este que refleja la clara conciencia que Leoncio Alonso González de Gregorio tiene de sí mismo como representante de la Casa de Medina Sidonia y, por tanto, de sus glorias y sus yerros. Nobleza obliga. 

El Duque de Medina Sidonia durante el acto (Foto Instituto Cervantes de Gibraltar)

lunes, 2 de diciembre de 2013

Muere el general Alfonso Armada, condenado a 30 años por el 23-F

Anoche falleció en Madrid el general de División Alfonso Armada y Comyn, a los 93 años de edad tras una larga convalecencia. Armada, nacido también en la capital el 12 de febrero de 1920, alcanzó relevancia pública en 1981, cuando se le acusó de haber instigado el intento de golpe de Estado ocurrido el 23 de febrero de 1981, lo que le valió una condena a 30 años de cárcel y la pérdida de empleo en el Ejército junto a una veintena de militares y guardias civiles que habían sido juzgados. Armada fue acusado de rebelión en el juicio más relevante para España en los albores de su democracia, pero murió ayer sin haber revelado jamás la identidad del «elefante blanco» ni admitir si era él. De hecho, lo negó taxativamente en 2011, cuando se cumplían 30 años del intento de asonada militar.

Continúa leyendo la noticia aquí:


Alfonso Armada y Comyn, marqués de Santa Cruz de Rivadulla y personaje clave en el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, expiraba este 1 de diciembre después de varias semanas hospitalizado. En su biografía destaca una notable carrera militar: en servicio desde los 16 años, fue miembro de la División Azul y posteriormente impartió clases en varias escuelas militares, siendo alumno suyo el por entonces príncipe Juan Carlos de Borbón. La buena relación entre ambos culminó con el nombramiento de Alfonso Armada como Jefe de la Secretaría del Príncipe, primero, y como Secretario General de la Casa del Rey, después. Este cargo lo ocupó hasta 1977, año en que le sustituyó Sabino Fernández Campo. En 1981 se le nombró jefe segundo del Estado Mayor del Ejército.

A pesar de que siempre negó que estuviera implicado en la intentona golpista de 1981 aduciendo que él desconocía los entresijos de la operación y que fue al Congreso "a intentar que acabara el secuestro", se le impuso una primera condena de seis años de prisión y la pérdida del empleo militar, elevada luego a 30 años por el Tribunal Supremo. Armada recibió el indulto en 1988 de manos del Gobierno de Felipe González a causa de sus problemas de salud y por haber acatado la Constitución.

Tras su salida de la cárcel se retiró de la vida pública, pasando temporadas en su residencia de Madrid, donde aprovechaba para colaborar con la Hermandad del Refugio, y en el pazo familiar que poseía en Santa Cruz de Rivadulla. 

En una de sus últimas entrevistas, preguntado acerca de si guardaba algún resentimiento por el tiempo pasado en prisión, contestó: "Pese a todo, estoy contento porque lo que ocurrió ha servido para afianzar la Monarquía, y yo soy católico, español y monárquico, y estoy muy orgulloso de ello".

Alfonso Armada en febrero de 1981 (Foto EFE)

viernes, 22 de noviembre de 2013

Posición de las figuras y esmaltes

Con este tercer artículo referente a las posiciones dentro del escudo y los colores que se utilizaban en su elaboración finaliza la serie que Lucas Montojo escribió acerca del blasón y que amablemente cedió al blog para su publicación, lo cual le agradezco enormemente. Esperemos que esta sea la primera de muchas más colaboraciones, ¡gracias de nuevo!:

En dos breves artículos he traído a este blog una descripción de los orígenes de la ciencia heroica y de las principales características de los blasones, con el fin de acercar al lector esta ciencia tan denostada hoy en muchos círculos. Para concluir, termino hoy con la posición de las figuras, los colores y los esmaltes que componen los escudos. 

Se llaman posiciones a los diferentes puestos que deben ocupar las figuras en el campo. Las posiciones son nueve y tienen por sí mismas una significación marcada: se compara el escudo con la fisionomía de un hombre y las diferentes figuras son la representación de sus calidades y características. En este punto estriba la ciencia del blasón. 

La parte superior del escudo se llama jefe y representa la cabeza. Esta franja superior se subdividen a su vez en tres: cantón diestro del jefe, centro del jefe y cantón siniestro del jefe. Debajo del jefe encontramos el punto de honor, que representa el cuello del hombre, tras el cual se encuentra el centro del escudo, que representa el corazón y bajo el que se sitúa el ombligo. Por último, en la franja inferior del escudo, se identifican tres posiciones llamadas punta -en el centro-, cantón diestro y cantón siniestro, que representan las piernas del hombre y el suelo. Por medio de estas nueve posiciones, se puede siempre determinar con exactitud el lugar que las figuras o atributos deben ocupar en el campo del escudo. 

Antes de describir los esmaltes, habría que afirmar que los colores del escudo han ido recibiendo a lo largo de la historia diferentes denominaciones, pero fueron los heraldos y reyes de armas los primeros en sentar las máximas y reglas de la ciencia heráldica y comenzaron a dar nombres particulares a los colores. Al amarillo le llamaron oro, al blanco plata, al rojo gules, al azul azur, al negro sable, al verde sinople y al violeta púrpura; términos de origen francés que han quedado en el blasón. Pasa por ley inviolable en España, Francia, Alemania y otras partes del mundo referirse a los metales oro y plata, quedando así reducidos los colores a cinco -a los que los ingleses añaden tres más, el leonado, anaranjado y sanguíneo- y que en heráldica reciben el nombre genérico de esmaltes.

Refiriéndonos a los metales, el oro, que generalmente se señala en heráldica con color amarillo, se caracteriza en el grabado con pequeños puntos negros. La plata, en cambio, se representa en heráldica con el color blanco y en grabado se representa dejando el espacio sin señal alguna. Volviendo a los colores, gules se simboliza con líneas verticales, el azur  con líneas horizontales, mientras que el sinople –el menos usado- se representa con líneas diagonales que vienen del ángulo diestro del jefe al siniestro de la punta. El púrpura es dibujado con líneas diagonales de lo alto del jefe al lado diestro bajo de la punta.

En los colores deben observarse siempre las reglas de no colocar metal sobre metal y color sobre color, de lo contrario se infringirá una norma que sólo permite una excepción, la heráldica pontificia.
En síntesis, a través de estos artículos, he querido acercar al lector el noble arte del blasón, tan desconocido hoy por muchos de los investigadores y de quienes se dedican a la historia, y relegado, casi siempre, a ser considerado una mera ciencia auxiliar de ésta junto con  la sigilografía, la vexilología y la diplomática. Ojalá haya cumplido mi propósito y los lectores comprendan mejor el significado de los escudos que aparecen en tantos lugares y que adornan las vidas y los hechos de tantas personas, ausentes y presentes, y que han sido timbre de honor y de gloria de muchas familias y de beneméritas y nobles instituciones.

domingo, 17 de noviembre de 2013

El día en que Cristina Onassis pudo ser marquesa de Griñón

«Papá, me he enamorado de un español», dijo Cristina Onassis. La heredera griega no tuvo el valor de realizar su confesión cara a cara, así que la hizo por teléfono. A las pocas horas, su padre, Aristóteles Onassis, el hombre más poderoso del mundo, aterrizó en Madrid para conocer al pretendiente de su única hija. «Ari, que hablaba perfectamente español, me preguntó cuáles eran mis intenciones con Cristina, y yo le respondí que no tenía ninguna», recuerda Carlos Falcó (76 años) a ABC. En aquel entonces él tenía 30 y ya estaba divorciado de Jeannine Girod; ella apenas tenía 20 y todavía no había saboreado la amargura del desamor. «Ese fue el comienzo de nuestra amistad. Tenía mucha confianza en mí», dice el marqués de Griñón, al que muchos señalan como «el único y gran amor» de Cristina.

El resto de la noticia en este enlace:


En el vigésimo quinto aniversario de la muerte de Cristina Onassis, ABC ha querido recordar la amistad que unió a la hija de Aristóteles Onassis y a Carlos Falcó y Fernández de Córdova, marqués de Griñón. La relación se inició en los 70, cuando la rica heredera griega aún estaba soltera. A pesar de que el Marqués de Griñón rechazó casarse con ella, ambos continuaron siendo muy buenos amigos en los años posteriores. 

Cristina contrajo matrimonio en cuatro ocasiones, la primera de ellas a los pocos meses de la negativa de Carlos Falcó, acabando todas estas uniones en un rotundo fracaso. Afirma Cristina Thomas de Carranza, tal y como viene recogido en el artículo, que "Carlos Falcó fue el único hombre que se portó bien con Cristina". Ya lo cantó Joaquín Sabina en su canción Pobre Cristina, dedicada a la desdichada millonaria: era tan pobre que no tenía más que dinero. 

Cristina Onassis y el Marqués de Griñón (Foto ABC)

Francis Franco quiere conseguir «su ducado»

El próximo miércoles se cumplen 38 años de la muerte de Francisco Franco. Tras la desaparición de quien dirigió España durante 36 años, el Rey Don Juan Carlos (75 años) otorgó a su viuda, Carmen Polo, el título de duquesa de Franco, denominación que ahora ostenta Carmen Franco (87) y que, debido a la reforma de la ley de sucesión de títulos nobiliarios, le corresponde heredar a Carmen Martínez-Bordiú (62). Sin embargo, pese a que el destino quiso que tres Cármenes encabezaran el ducado, Francis Franco (58), actual marqués de Villaverde, quiere negociar con su hermana mayor y convertirse en depositario del título.

Sigue leyendo aquí: 


La controvertida ley sobre igualdad del hombre y la mujer en el orden de sucesión de los títulos nobiliarios vuelve a estar estar presente en los medios a causa del posible acuerdo que estarían planteándose Carmen Martínez-Bordiú y Franco y su hermano Francisco en relación a los títulos familiares. 

En virtud de la vigente ley la persona que heredaría el Ducado de Franco, que hoy posee la madre de ambos, Carmen Franco Polo, sería la primogénita, María del Carmen Martínez-Bordiú y no su hermano Francisco, como estaba previsto hasta que en 2006 se aprobó la citada ley de igualdad entre hombres y mujeres en relación a los títulos nobiliarios. El pacto entre ambos consistiría en la cesión del Marquesado de Villaverde a su hermana mayor por parte de Francisco Franco y Martínez-Bordiú (cuyos apellidos se invirtieron expresamente con el fin de conservar el apellido Franco) y la no reclamación del Ducado de Franco por ninguna de las hermanas mayores del que a día de hoy es marqués de Villaverde y señor de Meirás. El conflicto podría surgir si cualquiera de los sobrinos de Francis Franco, hijos de sus hermanas María del Carmen y María de la O, reclamara el ducado para sí o sus descendientes. 

Tanto el Ducado de Franco como el Señorío de Meirás son títulos creados a los pocos días de la muerte del General Franco y otorgados, respectivamente, a la hija y a la viuda de éste. 

Carmen Franco Polo en compañía de sus hijos y del que fuera su yerno, el Duque de Cádiz (Foto I.C.)

sábado, 9 de noviembre de 2013

El conde de Pocoyó

A José María Castillejo (Madrid, 1962) hay que tratarlo como 'excelentísimo señor'. O eso dicta el protocolo. Pero viéndolo moverse por Madrid al volante de un coqueto Smart pocos podrían imaginarse que se encuentran delante del mismísimo conde de Floridablanca. Y menos aún cuando los fines de semana cambia su minúsculo coche por una furgoneta de reparto Mercedes Sprinter 'tuneada' con asientos para viajar cómodamente con sus seis hijos y su mujer. Casi todo el mundo lo conoce como el presidente de Zinkia Entertainment, una de las principales empresas de animación del mundo que hasta cotiza en Wall Street gracias a Pocoyó, su buque insignia. Pero solo hay que rascar un poco en el currículum de Castillejo para asombrarse con el amplio ramillete de marquesados y condados que atesora, incluidas dos Grandezas de España.

El artículo completo aquí:


El Diario Vasco dedicaba la pasada semana a José María Castillejo y Oriol, conde de Floridablanca y marqués de Aldama, ambos títulos con Grandeza de España, además de conde de Armíldez de Toledo y de la Fuente del Saúco, una ilustrativa reseña en la que se dibuja el perfil de, ante todo, un audaz emprendedor sin miedo al fracaso. 

Presidente de Zinkia Entertainment, la creadora de Pocoyó y de reciente actualidad por los problemas financieros que atraviesa, José María Castillejo es la antítesis del estereotipo de aristócrata rentista y ocioso que (muy equivocadamente) ha llegado hasta nuestros días. 

José María Castillejo cuenta además con un blog y una cuenta en Twitter donde podréis seguirle.

El Conde de Floridablanca con Pocoyó y Elly, dos de los personajes creados por Zinkia (Foto EFE)

sábado, 19 de octubre de 2013

El Duque de Segorbe recoge el Premio Rafael Manzano Martos 2013 de manos de la infanta Elena

Hace poco más de un mes traía al blog la noticia de la elección de Ignacio Medina y Fernández de Córdoba, duque de Segorbe, junto con el arquitecto Luis Fernando Gómez-Stern como ganadores del Premio de Arquitectura Clásica y Restauración de Monumentos Rafael Manzano Martos 2013 por su excelente trabajo en la restauración y puesta en valor de la judería de Sevilla, a la que salvaron de la ruina más absoluta. 

Este martes se celebró la entrega del premio en la sede de la Real Academia de Bellas de San Fernando, siendo presidido el acto por la infanta Elena, tal y como ya hiciera en la anterior edición del certamen. 

Suma así Ignacio Medina un nuevo reconocimiento en su dilatada carrera al servicio de las artes y la conservación del patrimonio histórico español. Una trayectoria que comenzó en los setenta, cuando en colaboración con varios intelectuales y empresarios estableció la sociedad ProSevilla, una inmobiliaria pionera en España cuyo fin era la recuperación de los espacios más característicos de la capital hispalense, por aquellos años en una situación de desprotección total. 

La infanta Elena hace entrega al Duque de Segorbe del galardón (Foto Casa de S.M. el Rey / Borja Fotógrafos)

martes, 15 de octubre de 2013

La juez archiva la ocupación del palacio de Moratalla por los activistas del SAT

La juez del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Posadas (Córdoba), Carmen Robles, ha acordado el sobreseimiento provisional de la causa por la ocupación del Palacio de Moratalla, en el término municipal cordobés de Hornachuelos, a finales de agosto de 2012, que se produjo en la marcha obrera del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), y todo ello "por falta de autor conocido" en las actuaciones que fueron denunciadas.

La noticia íntegra en este enlace:


Más de un año después de que el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) asaltara y ocupara el palacio de Moratalla, la juez responsable del caso ha decidido archivar el caso en vista de la imposibilidad de encontrar al responsable de la acción, que pretendía, en palabras del diputado autonómico Sánchez Gordillo, "denunciar el latifundismo andaluz", además de "señalar a una clase social, la más inútil de toda Europa: la burguesía terrateniente, que históricamente ha sido responsable del atraso que Andalucía padece con respecto a otras zonas”.

En junio de este mismo 2013 integrantes del sindicato volvieron a manifestarse frente a la entrada del palacio, esta vez sin irrumpir en el recinto, para exigir la expropiación y puesta a disposición pública de las fincas que la II República confiscó en el marco de la Reforma Agraria y que al finalizar la Guerra Civil se devolvieron a sus anteriores dueños, como es el caso de Moratalla y los terrenos colindantes.

El palacio, a día de hoy reconvertido en hotel de cinco estrellas, tuvo como dueño a José de Saavedra y Salamanca, marqués de Viana e integrante del círculo más íntimo de Alfonso XIII, que disfrutó de numerosas jornadas de caza en los alrededores de Moratalla gracias a la generosidad de su amigo. 

Posteriormente sería adquirido por la empresa Hoteles, Casas y Palacios de España, propiedad de Ignacio Medina y Fernández de Córdoba, duque de Segorbe y director de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, el cual llevó a cabo la restauración del edificio y sus jardines con el fin de abrirlo al turismo y a la celebración de eventos.

Miembros del SAT, con Sánchez Gordillo a la cabeza, durante la ocupación (Foto M. Cubero)

miércoles, 9 de octubre de 2013

Ponen a la venta el castillo de Butrón por 10 millones de euros

Inbisa Inmobliaria ha puesto a la venta el Castillo de Butrón,  ubicado en el municipio vizcaíno de Gatika, dentro de su política de  rotación de activos y de potenciación de sus áreas estratégicas. El  "singular y espectacular" inmueble, de "gran valor" histórico y que  desde 2005 forma parte del patrimonio de la compañía, sale a la venta  a un precio de diez millones de euros, la cantidad en la que ha sido  valorado.

Lee la noticia completa aquí:


La gran fortaleza de los Butrón, situada en Gatica (Vizcaya), lugar de origen de este ilustre linaje emparentado con la práctica totalidad de los reyes medievales, busca un comprador que esté dispuesto a pagar los 10 millones de euros en los que se ha tasado y que además se comprometa a "una conservación adecuada" del edificio. 

La estructura primitiva data del siglo XI, habiéndose realizado diversas ampliaciones en los siglos posteriores con la añadidura de varias torres. Por vía matrimonial el castillo acabaría siglos más tarde en manos de los marqueses de la Torrecilla, siendo el séptimo marqués, Narciso de Salabert y Pinedo, el encargado de devolverle su antiguo esplendor confiando a finales del XIX la remodelación de la fortaleza al arquitecto Francisco de Cubas y González-Montes, marqués de Cubas (título pontificio que no se debe confundir con el concedido por la reina Isabel IIMaría de la Blanca Fernández de Córdoba y Álvarez de las Asturias Bohórquez).

Es a raíz de esta reforma integral cuando el castillo adquiere su aspecto actual, radicalmente diferente al primitivo y muy en línea con los fortines neogóticos de Centroeuropa (cuyo mejor ejemplo es Neuschwanstein, construido por Luis II de Baviera). 

Vista principal de castillo (Foto Wikipedia Commons)

Por la unión de Casilda Remigia de Salabert y Arteaga, IX marquesa de la Torrecilla, con Luis María Fernández de Córdoba y Pérez de Barradas, XVI duque de Medinaceli, el Marquesado de la Torrecilla, junto con la fortaleza, pasaría a la Casa de Medinaceli.

A la muerte en 1956 de Luis Jesús Fernández de Córdoba y Salabert, XVII duque de Medinaceli y X marqués de la Torrecilla (quien se dice que sólo visitó la propiedad dos veces en su vida), heredó el castillo su tercera hija, Casilda Fernández de Córdoba y Rey, duquesa de Cardona, que con el tiempo acabó por desprenderse de él. Posteriormente pasó por diferentes manos hasta que ya en 2005 lo adquirió la actual empresa propietaria, Inbisa Inmobiliaria, que lo ha venido  utilizando durante los últimos años para la celebración de eventos y rodajes varios.

domingo, 6 de octubre de 2013

Las formas del escudo

Tras su primer artículo sobre el origen del blasón, Lucas Montojo escribe de nuevo sobre heráldica. En esta ocasión nos ilustra acerca del simbolismo que los escudos tenían para sus portadores y de la significación que sus diferentes formas poseen:

Hace unas semanas traía esta página unas primeras nociones sobre el origen de la ciencia heráldica. En esas líneas hablaba del origen etimológico de la palabra blasón o de los reyes de armas que, durante siglos, han blasonado las armas de las más ilustres casas y de los más altos linajes. Veamos ahora algunos datos más sobre el blasón y su origen, y más concretamente los que tienen que ver con la forma del escudo.

El escudo, del latín scutum, generalmente era un tablero de madera sostenido por bandas de hierro, cubierto de piel por la parte exterior, que hacía las veces de lienzo sobre el que se extendían los colores o se pintaban las armas. En un principio se fabricaban de madera de sauce, fresno, álamo, higuera, corcho e incluso de mimbres entretejidos. 

Todas las naciones y pueblos se han servido del escudo como arma defensiva, modificándolo según el tipo de ataque que debía rechazarse y el arma del atacante. El escudo era la mejor arma de un soldado, de la que no se desprendía jamás, y se complacía en adornarlo con emblemas y figuras consagrándole, incluso, una especie de culto. 

Los escudos sagrados de la antigua Roma, cuyo origen es fabuloso, nos dan una idea del respeto que se tenía a las armas de esta clase. El año 47 de la fundación de Roma -706 años antes del nacimiento de Jesucristo- la peste se extendió por toda la península itálica y no cesó hasta que, según la leyenda, cayó del cielo un escudo de cobre. El rey Numa Pompilio consultó a la ninfa Ejeria y ésta le contestó que aquel escudo serviría para combatir la peste y también para cualquier otro suceso nefasto que pudiera sobrevenir, y que de su conservación dependería la suerte del Imperio. Los galos, para averiguar si sus hijos eran legítimos, tenían la costumbre de colocar al recién nacido en un escudo y aventurarlo a la corriente de los ríos. Si el agua se tragaba la improvisada embarcación, el infante se consideraba bastardo y no se contemplaba la opción de salvarle, mientras que se proclamaba la legitimidad si las aguas respetaban a la víctima. Los broqueles de los egipcios eran de un tamaño inmenso. En tiempos de la guerra de Troya no se portaban en el brazo, se aseguraban al cuello con una correa y protegían el pecho. Fueron los carios quienes cambiaron este uso incómodo y enseñaron a los griegos a llevar el escudo en el brazo izquierdo.

A medida que los pueblos iban evolucionando, el escudo fue recibiendo las influencias del arte, modificándose y cubriéndose de ciertos adornos. Destinado para guarecer al hombre de guerra de los ataques del enemigo, sirvió al mismo tiempo para hacer conocer las bellas acciones bélicas que honraban a su portador. Se representaron en él los grandes hechos por medio de la pintura y de la escultura y los escudos se transformaron en páginas de historia, o mejor aún, en el orgullo portable y tangible de su dueño, aunque algunas veces no era únicamente un hecho de armas lo que se representaba el escudo, sino que podía ser la expresión de un voto, una divisa amorosa o la amenaza de una venganza. 

Así, poco a poco, el escudo fue convirtiéndose en un elemento indispensable, en algo imprescindible para el hombre que veía en él, no un objeto de vanidad, sino un elemento de prestigio e identificación personal y más tarde de su linaje.

Históricamente, en la vieja Europa, cada pueblo ha adoptado una forma propia para su escudo. Por ejemplo, el escudo español en la actualidad es cuadrilongo, redondeado por su parte inferior y, en ocasiones, terminado en punta en medio de la base -forma que comparten también Portugal y la actual región de Flandes-. Los franceses utilizan la misma silueta que los españoles, aunque antiguamente los bannerets -pequeños barones- utilizaban uno totalmente cuadrado, mientras que tradicionalmente las viudas y las doncellas usaban éste mismo girado a modo de rombo. En Alemania parecen no definirse por una única forma, pero en la mayoría de las ocasiones, independientemente de la hechura, se identifica su procedencia por una pequeña escotadura o muesca en la parte superior izquierda que antiguamente se utilizaba para sujetar la lanza. En Italia tiende a utilizarse el escudo oval, por ser la figura del escudo que más se acerca al círculo, diseño que usaron los romanos como símbolo de su dominio universal, aunque en varios países de Europa el escudo oval o circular suele ser de una dama. Los ingleses generalmente utilizan el escudo francés, modificándolo en algunas ocasiones, ensanchándolo por la parte superior del mismo. 

En la próxima colaboración, trataré de explicar sucintamente cuáles son y cómo se llaman las posiciones de las figuras, ya sea en el campo o en el escudo, qué esmaltes -metales y colores- se utilizan sobre el mismo, y por último, cuáles son los forros del escudo y sus diferencias. Espero que con estas nociones el lector comprenda mejor el porqué de las armerías que adornan muchas de las fachadas de los más importantes edificios y organismos estatales, en unos tiempos en los que las tendencias desmitificadoras han relegado al olvido -espero que por el desconocimiento y no por los prejuicios- el enorme bagaje histórico que nos han legado nuestros antepasados a través de la heráldica.

sábado, 5 de octubre de 2013

Una historia de la Duquesa de Alba

Reconozco que he dudado en si escribir o no sobre lo que viene a continuación. Primero, porque no constituye un asunto de candente actualidad. Pero también porque, cuando realizo incursiones de ese estilo, no falta quien escribe un comentario echándome en cara que, con las cosas tan graves que pasan en el país, me ocupe de asuntos tan supuestamente banales y descomprometidos.

El texto completo en este enlace:


José Apezarena, editor de El Confidencial Digital y biógrafo del Príncipe de Asturias, aludía hace unos días a una anécdota relativa a la Duquesa de Alba que recoge la biografía de Carmen Díez de Rivera e Icaza escrita por Ana Romero, tan de actualidad en las últimas semanas por la publicación de la novela Lo que escondían sus ojos (La Esfera de los Libros).

Dice Apezarena que dudaba si era o no conveniente escribir el artículo en cuestión. Pues bien, nunca están de más apuntes como este, sobre todo si tenemos en cuenta la imagen frívola que suelen proyectar a menudo los medios de comunicación, especialmente cuando de Cayetana Fitz-James Stuart se trata. 

Podéis leer más de José Apezarena en su blog y en Twitter.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Una aristócrata ejemplar

Es una redundancia, porque la palabra aristócrata significa lo mejor, y por tanto algo ejemplar. Pero es el caso que en España en los últimos tiempos, ante la grave crisis de la Nación, la aristocracia, incluso en las más altas instancias del Estado, no ha sido precisamente un ejemplo para admirar o emular. Por ello es destacable el comportamiento y la actitud de una brava mujer, doña María del Pilar Paloma de Casanova y Barón, de Ferrer y Osorio, duquesa de Maqueda, marquesa de Astorga y de Ayamonte, condesa de Cabra, etc., varias veces Grande de España.

Accede al resto del artículo en el siguiente enlace:


En su última columna publicada en el diario en red Libertad DigitalManuel Pastor se centra en Pilar Paloma de Casanova y Barón, marquesa de Astorga y duquesa de Maqueda, además de marquesa de Ayamonte y de la Villa de San Román y baronesa de Liñola. Tomando como referencia el vídeo que la Fundación DENAES para la Defensa de la Nación Española ha difundido recientemente desmintiendo la leyenda creada por el independentismo catalán en torno a la figura de Rafael Casanova y en el cual se le da voz a la propia Marquesa de Astorga (descendiente de Francesc Casanova, hermano del que fuera último conseller en cap de Barcelona), el articulista ha elogiado la valentía y la franqueza de esta aristócrata a la hora de criticar la manipulación histórica de la que ha sido víctima su pariente.


Interesante resulta también el repaso que el autor hace de la vinculación del linaje de Pilar Paloma de Casanova con los reyes de España, ya desde los tiempos de Enrique IV de Castilla; relación que quedó constatada con el matrimonio en 1847 de José María Osorio de Moscoso y Carvajal, marqués de Astorga y duque de Maqueda, con la infanta Luisa Teresa de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, nieta de los reyes Carlos IV de España y Francisco I de las Dos Sicilias.

Finaliza Manuel Pastor demandando una mayor presencia en el ámbito cultural de mujeres que preserven y difundan abiertamente los valores históricos tradicionalmente vinculados a España, de la misma forma que en política han surgido numerosas y muy potentes personalidades femeninas que la han renovado de manera plena.

sábado, 21 de septiembre de 2013

La finca del Marqués de Valdecilla abre al público

La casa donde se alojaban los invitados en la finca del Marqués de Valdecilla -San Rafael-, y el edificio donde residió la sobrina, María Luisa -La Casuca-, ya están abiertos al público. La finalización de un ambicioso inventario y restauración integral de los muebles y enseres de dos de los edificios que componen el solar del marqués de Valdecilla, en Medio Cudeyo, permiten ya al visitante realizar un recorrido por el modo de vida de una de las familias indianas más ilustres de la región. Un proyecto que ya ha conseguido poner en valor una de las joyas arquitectónicas más relevantes del municipio y convertirlas en el principal reclamo turístico.

Sigue leyendo aquí:


Tras una minuciosa restauración, abren al público dos de las seis edificaciones que se reparten a lo largo y ancho de la finca que fue de Ramón Pelayo de la Torriente, marqués de Valdecilla. En concreto, la casa en la que vivía la sobrina del marqués (La Casuca) y la destinada a las visitas (San Rafel). Se les une la que fuera residencia del propio Ramón Pelayo (La Casa Blanca), restaurada en 2011.

El Marqués de Valdecilla nació en 1850 en el seno de una familia cántabra de origen humilde y, como tantos otros, se fue a hacer las Américas, amasando una gran fortuna con la que, a su vuelta a España tras la pérdida de Cuba, realizó numerosas obras asistenciales, de entre las que destaca la Fundación Marqués de Valdecilla. En atención a estos méritos Alfonso XIII le concedió el título en 1917 y la Grandeza de España en 1927. 

La  restauración y apertura de este conjunto se ha revelado como un rotundo éxito que ha hecho de él un centro de difusión cultural durante todo el año gracias a los talleres, conferencias y exposiciones que allí se celebran. Asimismo, la finca es el lugar elegido cada año por la Universidad de Cantabria para sus cursos de verano.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

El origen del blasón

Gracias a la colaboración de Lucas Montojo, que también participa en La Revista de Sotogrande y Numen, da comienzo en el blog la publicación de varios artículos dedicados al blasón y todo lo relacionado con él.

El primero de ellos versa acerca del origen de estos escudos, que tanta información nos proporcionan acerca de los linajes que con ellos se identifican:

Con esta exposición quisiera hacer una pequeña introducción al origen del blasón, un tema muy manido pero no siempre bien planteado, esperando sea útil para quienes se han sentido, como yo, atraídos por la riqueza, la belleza plástica y expresiva y, por qué no decirlo, el encanto de los blasones, cruces o figuras, que adornan los retratos, las joyas de nuestros antepasados o las casas y palacios de la geografía de la Península.

Hoy en día, se llama blasonar al arte de componer y describir los escudos de armas que pertenecen a cada linaje, ciudad o persona y conviene tener alguna noción, al menos, de este tema. 

La palabra blasón proviene del término alemán blasen, que significa tocar la trompeta, porque este instrumento tocaban los caballeros que se presentaban en las lizas de los antiguos torneos con la intención de anunciar su llegada. Otros la hacen derivar del inglés blase, to blase, publicar, a blaser, que significa persona que anuncia algo o pregonero; por cuanto este último antes de hablar advertía siempre al público haciendo sonar su trompeta, costumbre que ha llegado hasta nuestros días.

En los torneos medievales, el heraldo, después de haber tocado su trompeta, describía en voz alta las armerías del caballero que se presentaba para competir: a esto se llamaba blasonar. Lo que el heraldo describía era llamado blasón, y más tarde, cuando se multiplicaron las armerías, se empezaron a someter a reglas fijas e invariables y se crearon los reyes de armas. Fue entonces cuando se llamó a todo ese conjunto blasón.

Era obligación de los heraldos y los reyes de armas blasonar las armerías de los nobles que se presentaban en los torneos y registrarlas en sus libros. El uso de los escudos viene de la antigua arma defensiva que los guerreros portaban en su brazo izquierdo para resguardarse de los golpes de su enemigo, pintando en ella  diversas figuras, con arreglo al uso y costumbre de cada país, haciéndolo en esta parte por ser la más visible.

El origen del blasón se pierde en el tiempo, pero se atribuye la invención del escudo a Palas y el estilo de llevarlo a caballo a Saturno. Los romanos y el propio Numa Pompilio, segundo rey de Roma, imaginaban que su primer escudo venía del cielo. Algunos buscan su origen en tiempos de Noé y hay quien lo atribuye al mismo Adán. También en la tragedia Los siete contra Tebas que escribió Esquilo, el más antiguo de los tres grandes poetas de la antigua Grecia, encontramos ya el uso de los escudos cargados de emblemas. No obstante, los escudos de armas propiamente dichos no existieron hasta finales del siglo X. Las cruzadas, las justas y los torneos hicieron necesario su uso y esto hizo que se multiplicaran considerablemente, si bien no fueron estables ni transmisibles hasta mediados del siglo XIII.

Es complejo conocer bien la disciplina de la heráldica. En futuros escritos iré desgranando poco a poco cuáles son las características de los escudos, sus esmaltes y metales, sus normas clásicas, los adornos externos que los componen y, en definitiva, todo aquello que hace de este arte, el arte heráldico, una de las ciencias auxiliares de la Historia más llamativas y atractivas.